Red Velvet cupcakes ovo-vegetarianos.

Debido al éxito de estas cupcakes que empezaron como un experimento por mi parte, he decidido dos cosas:

1. Retomar el blog.

2. Retomarlo con una receta de repostería nada complicada.

Es verdad que el frosting, al no contener nada animal, es más complicado que coja consistencia, pero en cuanto encuentre un truco, lo diré.

Plato terminado.

La receta original no es mía, al final de la noticia os dejo las fuentes de donde he sacado la magdalena y el frosting (que sí, son dos webs distintas). Todos conocemos los red velvet cupcakes: son bonitos, vistosos y deliciosos. Durante mi breve pero intensa estancia en EEUU, tuve la oportunidad de probar uno y casi me muero extasiada. Decidí que tenía que hacerlos aquí en España y tras buscar recetas, me di por vencido con el frosting (el original es con queso) y busqué un frosting en una web vegana. Por eso, como no es exactamente como el original, indico que es opcional poner el colorante.

Para las magdalenas necesitaremos lo siguiente:

Precalentar el horno a 175ºC

INGREDIENTES SECOS

  • 350 gr de harina
  • 300 gr de azúcar
  • 1 cucharada cacao en polvo
  • 1 cucharadita sal
  • 1 cucharadita bicarbonato sódico

INGREDIENTES HÚMEDOS

  • 2 huevos grandes
  • 250 ml de aceite
  • 240 ml de buttermilk*
  • 50 ml. colorante alimentario rojo (opcional) (para conseguir esta cantidad de colorante, nos hace falta saquear la sección de colorante del Carrefour o del Corte Inglés ya que cada bote trae solo 6ml).
  • 1 cucharadita (5 ml.) de vinagre blanco
  • 1 cucharadita (5 ml.) de extracto de vainilla

* Para hacer el buttermilk (que no es más que suero de leche, ya sea animal o de soja, almendras.. etc) simplemente tenemos que añadir a la cantidad que pide la receta una cucharadita de vinagre y dejar la mezcla reposar durante 10 minutos y voilà!

Volviendo al tema de los ingredientes, mezclar todos los ingredientes secos en un bol, mezclarlos bien y tamizaros (yo no tamizo porque no tengo para hacer eso, vivo al límite!), y los húmedos los mezclamos todos bien mezclados e ir incorporando poco a poco los secos al bol de los ingredientes húmedos e ir batiendo 🙂 (yo lo bato directamente a mano).

Una vez hecho colocar los moldes de magdalena en la bandeja, llenarlos a menos de la mitad y meter en el horno durante 15 minutos y ya está!

Para el frosting necesitaremos lo siguiente:

  • 112 g de margarina no hidrogenada a temperatura ambiente (yo usé en esta ocasión tulipán, pero otra vez usé una de soja que venden en el Corte Inglés y quedó mejor)
  • 300 g de azúcar glass (venden justo esta cantidad en un bote en el Mercadona)
  • 8 ml de extracto de vainilla (aunque yo usé vainilla en rama porque soy así de chula)
  • 30 ml de leche o agua

Para hacer el frosting, lo primero que tenemos que hacer es batir bien la mantequilla. La verdad es que yo lo hice con la batidora y lo pasé mal… Mi padre lo hizo con la thermomix y podéis imaginaros, mano de santo. Cuando veáis que está bien batido y empieza a subir un poquito, incorporar el azúcar poco a poco. Cuando estén los dos ingredientes mezclados, incorporar la vainilla y la leche. Batir durante 3 o 4 minutos y en última instancia, agregar una cucharadita de leche para darle consistencia. Si no lo vamos a usar en el momento, tapar con un plástico.

Consejo: no poner sobre las magdalenas calientes, porque se derrite (más aún).

Plato terminado.

Ala, espero que os salgan buenas y que mandéis feedback con fotos vía twitter por ejemplo! 😀

Sources: El rincón de bea | The Daily Green

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Salir fuera.

Salir a comer fuera siendo vegetariano o vegano puede ser una auténtica pesadilla. Sobre todo si se vive en… cualquier lugar. Si es la costa, porque es la costa y hay mucho pescado; si es interior, porque hay mucho venado, cerdo o el animal que toque.

Y aún así los que desafiamos las barreras de la gastronomía y nos atrevemos a pedir una pizza sin queso, se nos mira raro. En más de una ocasión he tenido que escudarme en una mentira: es que soy intolerante a la lactosa. El rostro del camarero se relaja y se dibuja una expresión que a todas luces dice aliviada: ah, claro, ya lo entiendo, pobrecilla!

Esto parece una tontería, pero no lo es. Los malos ratos que se pasan, se pasan. Hay que ir con pies de plomo porque por suerte o por desgracia actualmente en nuestra sociedad prácticamente todo lleva algún producto animal; sobre todo lácteos. Los lácteos suelen rayar lo insultante, leyendo los ingredientes de los productos encontramos lactosa, suero de leche, leche en polvo y demás derivados por doquier. Hasta en patatas fritas de paquete. Puede llegar a resultar desesperante para aquellos que no quieren que su decisión de ser vegetarianos o veganos afecte radicalmente a sus vidas. Lo hará.

Ya lo comenté en el blog, pero el ejemplo más cercano que tenemos es la tortilla de patatas del campus de Rabanales. Un día fui a pedirme un bocadillo, y no sé por qué me dio la sospecha de que tendría leche, lo pregunté y, después de reírse y hacerse las remolonas, me dijeron que sí. Tuve que usar mi mentira de oro, que lo sepáis.

Por este tipo de situaciones y más, se agradece conocer sitios donde los veganos y vegetarianos somos bienvenidos, ya que ponen en ciertos lugares el cartelito de “gayfriendly” que coloquen otro que ponga “veggiefriendly” y así todos contentos sabiendo que vamos a poder comer algo más que una ensalada mixta (sin atún y sin jamón de york, por favor).

Hace dos fines de semana estuve en Málaga, una de mis ciudades favoritas en el mundo entero, y descubrí gratamente que en La tetería, cerca de la catedral, ponen batidos de frutas naturales con leche de soja. Toma ya. Emocionada me pedí uno de frutas del bosque, mi favorito. Casi le doy un abrazo al camarero cuando no dijo ni pío. Un plus fue que no costaba ni más ni menos que un batido con leche de vaca, queremos ser tratados en igualdad de condiciones*.

batido de leche de soja y frutas del bosque y batido de leche y plátano

El batido no estaba del todo malo, pero a la hora de utilizar leche de soja hay que saber cuál comprar para según qué comida. Depende del % de soja que lleve, sabrá más o menos a soja, tendrá una textura más áspera o más suave, hay marcas avainilladas… Definitivamente la bebida de soja que utilizaron no era para batido, pero esto os lo cuento a vosotros, en público ni mu, que encima que tienen algo así… 😛

detalle del batido de frutas del bosque

Ese fin de semana además fuimos a mi restaurante favorito, ya nombrado aquí en el blog, un wok asiático de chuparse los dedos, las manos y hasta los codos 🙂
Es un buffet de productos frescos donde hay muchísima variedad de verdura y tofu (3 tipos de carne: pollo, ternera y cerdo; pescado: gambas y pescado blanco), eliges lo que quieres comer, eliges tu salsa y te hacen un wok buenísimo. Además, el precio del menú incluye la bebida y… atenciónatención …un acompañamiento SIN nada de carne! Arroz salteado con verduras, fideos salteados con verduras… Menudo plus! 😀

vista general del menú wok

Ese día elegí brócoli, tomates cherry, pimiento rojo, cebolla, bambú, zanahoria, calabacín, setas… Comimos como reyes 🙂 Y eso se agradece, porque como ya comento, cuando uno no come ni carne, ni pescado, ni productos lácteos… es difícil acabar con el estómago lleno si sale a comer fuera.

 

*Igualdad de condiciones depende según qué. En el Burguer King, tienen un botón (para los que no lo sepáis) especial para ordenar hamburguesas sin carne. Lo que pasa es que aunque le quites la carne y teniendo que pedirte un menú gigante para básicamente no morirte de hambre con un pan con tomate, lechuga y cebolla (recomiendo que os pidáis la Whooper, que tiene mucha verdura), te vale lo mismo y mientras los demás comen por 4€, tú comes por 7€ si me apuras. Y eso sin consumir los dos trozos de carne que trae la hamburguesa.

Captain Vegetable.

Conocí al Capitán Vegetal hace ya unos años, gracias a youtube. Un día estaba mirando videos de Sesame Street (sí, una tiene un lado tierno e infantil) y terminé viendo este video. Me hizo tantísima gracia que me lo metí hasta en el iPod y lo escuchaba de vez en cuando.

Como sé que tengo lectores que no saben que son eso de las verduras, os dejo con las enseñanzas del Capitán Vegetal, su zanahoria y su apio.

Siento que esté todo en inglés para aquellos que son de francés.

Aquí tenéis las letras y aquí la página de Captain Vegetable en la wiki muppets.

 

Three cheers for me, Captain Vegetable
Crunch, crunch, crunch!!

Pudding blanco de almendras ✿✿✿

Ingredientes
3 vasos grandes de leche (3/4 de litro)
9 cucharadas rasas de harina de maíz (90 gramos)
5 cucharadas colmadas de azúcar ( 120 gramos)
60 gramos de almendras en polvo
1 vaso de ron

Preparación
El tiempo de preparación es de 20 minutos
1. Mezclar en un cazo, la harina fina de maíz, el azúcar y las almendras en polvo, y desleírlas bien en la leche.
2. Poner al fuego, removiendo constantemente, y esperar al punto de ebullición. Dejar hervir unos segundos y retirar del fuego.
3. Añadir el vaso de ron, removiendo bien al mismo tiempo.
4. Humedecer con agua fría un molde o flanera y verter la crema en él. Después se deja enfriar.
5. Desmoldear y servir preferentemente muy frío, cubierto de praliné a trocitos o adornado con almendras, chantilly, crema de chocolate,etc…

Especial “bocadillos” ✿✿

Hoy nos acercaremos al maravilloso y versátil mundo de los bocadillos. Un bocadillo es todo lo que quieras entre pan y pan. Hay bocadillos dulces, salados, dulces y salados… en fin, que me enrollo.

Evidentemente no me voy a poner a dar instrucciones para hacer un bocadillo de nocilla o de mermelada de frambuesas con plátano, no señor. Pero sí recordar la inmensa variedad de panes que hay en el mundo, que aunque estemos acostumbrados al pan blanco de bimbo molde, eso no significa que tengamos que limitarnos. En los supermercados podemos encontrar pan cinco cereales (para quien le guste el pan con pequeñas pipas), pan de centeno (buenísimo), pan integral (ojo con este, que integral no significa pan blanco con cascarrias, por favor), pan de trigo (mi favorito), pan de pita…

Pan de pita con tortilla francesa, lechuga y tomate.

Eso que veis en el bol de plástico es el caldo del plato "pico de gallo", típico mejicano.

Cada uno tiene un sabor diferente y yo personalmente le daría un uso específico a cada uno.
Por ejemplo, en el Mercadona hay un pan buenísimo con aceitunas negras, tomate y orégano. Ese pan está pidiendo a gritos ser tostado y desayunado con aceite, tomate, ajo, sal… Lo que se os ocurra.

Volviendo al tema de los bocatas,  os voy a dejar con la receta de la tortilla de patatas. Sí, reíos los que sepáis hacerla, pero la primera vez que servidora hizo una tortilla de patatas, sin saber hacer una, no se le ocurrió que había que freír las patatas antes de hacer la tortilla. Eso sí, quedó crujiente :P.

Tortilla de patatas con tomatito y pan.

El famoso pan del mercadona, muy versátil!

Para hacer la tortilla de patatas sólo necesitaremos 4 cositas:

· Huevos
· Patatas
· Sal
· Aceite

1º Pelamos las patatas y las cortamos como más coraje nos de: en dados, en medallones… En un escurridor enjuagamos las patatas y les echamos sal, remover para que la sal se adhiera uniformemente.
2º En aceite previamente calentado, freímos las patatas. Y seguimos los pasos de otras entradas: dorar y escurrir en un plato con servilletas. Si es aceite nuevo o de freír un par de veces, colar y guardar.
3º Mientras se hacen las patatillas, vamos batiendo los huevos (echar sal a los huevos, que no se os olvide). La cantidad de huevos hay que calcularla a ojo dependiendo de las patatas que hayamos frito, no queremos que se queden patatas fuera de la tortilla, está feo.
4º Una vez batidos los huevos y escurridas las patatas mezclarlo todo antes de echarlo a la sartén. Hundir las patatas en el huevo para que coja bien el sabor.
5º Echar todo junto a la sartén empujando cuidadosamente hacia abajo las patatas para que no sobresalgan mucho y nos quede una tortilla Quasimodo 😛 Hacer a fuego medio, con cuidado de que no se nos queme la base. Ojo, si la hacemos a fuego lento, la tortilla quedará seca. Si os gusta así, perfecto.
6º La hora de la verdad, la hora de darle la vuelta a la tortilla. Mi consejo es coger un plato del diámetro de la sartén que estemos usando y a la de 1, 2 y 3, dar la vuelta apoyando siempre el plato contra la sartén no se nos vaya a escapar la tortilla. Con decisión, con brío, que las tortillas huelen el miedo. Una vez conseguido, poner la tortilla en la sartén de nuevo, por el lado opuesto al que estaba (que si lo hemos hecho bien, quedará hacia abajo y sólo tendremos que deslizarla en la sartén).
7º Vigilar que se haga bien por dentro y, san se acabó! Tortilla superada terminada!

Primer plano de la tortilla de patatas.

Por supuesto, esta receta es la de la tortilla rasa, aunque hay miles de versiones. Cuando os convirtáis en unos auténticos chefs de tortilla de patatas, quizás os atreveréis con las variantes de tortilla de patatas con champiñones, con espárragos verdes, con cebolla, con ajo… 🙂

S’mores ♥ ✿

Pues sí, este post es para daros envidia cochina total. Estas navidades, mi compañera de piso decidió compartir con nosotros la sabiduría americana de los roasted marshmallows y los s’mores.

Un s'more bien estrujadito.

Y qué son los s’mores, dije yo. Nada más que roasted marshmallows con chocolate y galletas de miel. He oído coma diabético por alguna parte?!

Gente chupándose los dedos!

Ojo, que pringan.

Hoy no voy a explicar la receta, porque para eso mi hermano lo explica estupendamente y con detalle 🙂

Ándale, ándale! ✿✿

No se si lo he dicho ya, pero compartir piso con Jessey es una de las mejores cosas que me podía haber pasado cuando me mudé a Córdoba.

El otro día fui a hacerme un filete de atún a la plancha y justo cuando lo eché al fuego le vino la inspiración y me dio instrucciones para hacerlo al estilo mexicano. Ni que decir tiene que salió genial 😉

Además, como guarnición, estaba preparando patatas al horno con zanahorias que también hice bajo su supervisión. El resultado ya os lo podéis imaginar, de rechupete!!

Detalle de la cena: atún con guarnición.

Os animáis? 🙂

Para la guarnición para una persona necesitaremos:

· 1 patata grande.
· 1 zanahoria.
· Aceite.
· Pimienta negra.
· Sal.

1º Antes que nada, poner el horno a calentar. No sé deciros la temperatura porque el horno del piso… no tiene números!!!
2º Lavamos bien la patata y la zanahoria. Nada de pelarla. La maestra dice que las vitaminas están en la piel!
3º Lo troceamos todo a dados.
4º En un bol, echamos las verduras, echamos aceite, sal y pimienta y removemos para que se mezcle bien con todas las patatas. No os cortéis con la sal o saldrá soso. Tampoco os paséis, eh 😛
5º Meter primero las zanahorias porque tardan más en hacerse. Cuando veamos que se doran, añadir las patatas.
6º Cuando esté dorado, dar la vuelta para que se hagan por el otro lado.

Y hecho! Cuando esté a punto de terminar, podemos hacer el pescado, que se hace en un momento. Para hacer el pescado necesitaremos:

· 1 filete de atún, obviamente.
· Cilantro fresco.
· Pimienta negra.
· Sal y aceite.
· Comino molido.
· Lima (o limón si no tenéis).

Los pasos son muy sencillitos.

1º En la tabla o plato, echar sobre el pescado el aceite, la sal, el cilantro, la pimienta y el comino y embadurnarlo ligeramente, que quede todo cubierto.
2º En una sartén precalentada, echar el atún y hacer a fuego medio.
3º Cuando esté casi hecho, añadir un chorrito de lima.

Y a servir 🙂 Además, ese día me hice una sopita de miso, porque tenía mucho frío. La sopa de miso es facilísima, hervir agua con sal y verterla en un bol,  añadir una cucharadita de miso y un poquito de salsa de soja.

Espero que esta receta os haya gustado tanto como a mi 🙂

Vista general de la cena.

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